reclamas a la que ilumina tus noches porque de dìa no sonrie
lanzas tu fuego en encendidos gemidos.
Bajo tus pies, fuerza contenida del mundo mar; las caricias de las plantas de ayer;
hoy son làtigos para los encegados peces.
¿Dormir?
En esta habitaciòn; ni una mosca se escucha.